Imprescindible
para el chapista, sobre todo para reparaciones
con abolladuras de cierta envergadura.
Los martillos de bola grandes, por su peso y
tamaño no se usan para alisados, a no
ser que se trate de chapas gruesas.
Son martillos perfectos para deformaciones con
grandes estiramientos, por ejemplo para aliviar
tensiones en largueros, pisos, etc.
